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Aquí tienes un pequeño truco para empezar:

Cuando estés en la casa, coge el veneno de la cocina al lado del camarero y el veneno de la superficie de trabajo, en la cocina también. Ahora envenena el vino y bébetelo, y deja apretado el botón "Enter" hasta que vuelva a aparecer en el inventario. Verás que tus puntos de vida son -1.000 por lo menos. Repite todo el proceso hasta que desaparezca el "-", y tendrás unos 32.000 puntos. Si no quieres emborracharte, coge la sartén antes de todo esto, y cuando tengas los 32.000 puntos, úsala.

Y ahora, a por la solución del juego:

La bomba que colocó Carnby para entrar en la finca había noqueado al guardia de la puerta. Cuando despertó no tuvo dificultad en matarlo con el revolver y hacerse con su Thomson, un cargador y un frasco. Cargó la metralleta, se bebió el frasco y avanzó por el camino hacia la casa. Tuvo que matar a dos guardias más con la Thomson y observó que al final de los setos había un hombre armado apostado a cada lado. Eliminó a ambos sin gran problema, ya que al ser tan grandes, sus disparos pasaban por encima de la cabeza de Carnby cuando este se acercaba a ellos. Sin embargo la puerta de la casa estaba cerrada, al igual que una que daba a otra parte del jardín.

Volvió sobre sus pasos y observó en el camino dos estatuas de unas criaturas indefinibles entre las que había otra de un ancla, la cual empujó a un lado y pudo entrar entre los setos. Avanzó un poco y a su izquierda apreció un tipo al que mató y del que obtuvo una foto que mostraba una extraña pareja flanqueada por varios tipos curiosos. Retornó al camino de los setos y llegó a una bifurcación a la derecha donde había otro vigilante que al morir dejó un cargador para la Thomson y un frasco que Carnby bebió. En el suelo había un gran as de diamantes junto al que encontró una cuerda. Una vez más en el camino principal de los setos llegó a una encrucijada. Apareció un tipo al fondo y otro a la izquierda. Carnby los mató y del segundo obtuvo un libro que contaba la historia del pirata Jeremiah Johnson Tecker, mas conocido como Pata Palo, que al parecer se había unido a la tripulación de Jack el Tuerto en 1717.

En la encrucijada, teniendo a su espalda el paso de las estatuas, giró a la izquierda, dejó también a su izquierda un callejón sin salida y llegó a un lugar con cuatro gigantescos ases de póquer en el suelo. Aparecieron dos tipos más, uno por delante y otro por detrás a los que tuvo que liquidar. Cogió un garfio que había en el suelo y pisó el as de diamantes, que resultó ser una trampilla bajo la que se encontraba una gruta que se prolongaba a izquierda y derecha. A la derecha, y tras eliminar de un solo golpe a un gordinflón y coger del suelo un cuaderno de notas ilegible, empujó un baúl y provocó que surgiera del suelo un altar, y de la nada un fantasma con 4 brazos que desapareció tras un certero puñetazo dejando un sable de pirata. A la izquierda había un frasco que bebió inmediatamente y otra trampilla, esta cerrada. Salió de la gruta por donde había entrado.

Retornó a la encrucijada. Sabía que un camino llevaba a la zona de los ases y por el otro había venido la primera vez. En esta ocasión fue hacia el camino de la derecha (siendo el de la izquierda el de los ases), llegó hasta el fondo, giró a su derecha y llegó a un callejón sin salida en que halló un cargador para la Thomson. Otra vez en la encrucijada tomó el camino que le quedaba. En el primer cruce giró a la derecha, en el segundo siguió recto y en el tercero fue a su izquierda, hasta dar con un tipo al que fulminó con la Thomson y que soltó un frasco. Siguió Carnby, pero unas ramas le impedían el paso, por lo que se abrió camino con el sable de pirata, resultando este roto, pero a pesar de ello pudo continuar. Estaba llegando a una gran estatua cuando salió a su encuentro un pirata que respondía a la descripción del libro de Pata Palo, que al morir tras varias ráfagas de la Thomson dejó una página de periódico. Frente a la estatua, que representaba un pirata entre dos seres alados, había otro frasco. Usó el garfio uniéndolo a la cuerda y lo lanzó hasta engancharlo en el brazo de la estatua. Se abrió una puerta y Carnby entró.

La puerta resultó llevar a una gran cueva por la que Carnby rodó, lo que le hizo perder su armamento, que cayó al agua por un precipicio. En un puente de madera encontró una palanca y un poco más adelante una bolsa de papel. Se dio la vuelta y vio una moneda al otro lado del puente, la cogió, volvió a cruzarlo y tras avanzar encontró un cadáver que no era otro que el de su amigo Striker. Junto a él había un limpiador de pipas y el trozo de cuaderno de notas que faltaba, que unió al que ya tenía y resultó ser una nota póstuma de Striker, dándole consejos para investigar por la casa. Se encontraba al lado de una puerta cerrada, bajo la que Carnby introdujo el papel de periódico y después metió el limpiador de pipas por la cerradura para empujar la llave y que cayera sobre el papel, con lo que pudo recogerla. Estudió más detenidamente el papel de periódico, que resulto ser un pacto con el diablo firmado por un tal Sean O´Leary, quien por lo visto era músico y había conseguido la inmortalidad gracias a él. Finalmente abrió la puerta y entró en la casa.

Estaba en sótano, que albergaba una bodega. Al fondo había un fortachón sentado de espaldas con una escopeta. Tras él había una palanca que haría que un gran barril derribara al enemigo de Carnby, pero como era complicado acertarle optó por matarle a golpes. No le fue difícil arrinconarle contra la pared y acabar con él. Consiguió de él un frasco, una escopeta y un libro que contaba una de las oscuras hazañas de Jack el Tuerto. Introdujo en un reloj la manivela que había encontrado en el puente de madera y se abrió un pasadizo, en el que encontró un libro sobre O´Leary, una caja de cartuchos y un ascensor, en el que se introdujo y subió.

Le estaba esperando un pirata sobre el que tuvo que vaciar la escopeta para matarle y hacerse con su garfio. Frente al ascensor había una puerta que cruzó. Había otra puerta y unas escaleras. Cogió una pala de madera del suelo y abrió la puerta. Había dos tipos practicando el tiro al blanco, y sobre una mesa cartuchos para la escopeta que Carnby cogió para aplicárselos al tirador de camisa blanca, y después matar al otro de un solo golpe. Al fondo de la sala había cuatro cartas giratorias. Carnby observó que dándolas con el puño izquierdo golpes consecutivos podía pararlas en la posición que deseara. Cuando colocó en primer plano cuatro ases de diamantes se abrió una puerta y de ella salió un mafioso al que Carnby mató antes de entrar. Allí encontró un frasco, una botella de whisky y dos libros, el primero de los cuales hablaba de billar y el segundo de T. Bone, un cocinero pirata. Introdujo en una máquina de la pared la moneda y ganó dos fichas. Volvió a la sala de tiro y descubrió que había aparecido un sujeto en paños menores con un saco. Carnby lo mató, cogió su saco, lo abrió y encontró un traje de Santa Claus que se puso para disfrazarse. Finalmente subió las escaleras que había visto en la sala de al lado.

Se encontraba en un gran vestíbulo por donde pasaba un cocinero enano al que ignoró. Había una puerta doble cerrada, que sin duda era la de la calle, unas escaleras y otras puertas. También vio una estatua armada con un tridente, por lo que procuró no ponerse frente a ella, se acercó por el lateral y cogió una corona. Después entró a la cocina pasando lo más alejado posible de la estatua, pegado a la puerta de enfrente, que estaba cerrada. Sobre una mesa halló una sartén y unos huevos fritos que se comió. Un cocinero le habló de vino y al poco comenzó a atacarle con una cerbatana, pero Carnby pudo despejar los disparos con la sartén y cuando se quedó sin munición le liquidó con el mismo instrumento culinario. Cogió una botella de vino, otra de veneno y mezcló ambas. Salió de la cocina y puso el vino envenenado en la puerta que había frente a la estatua del tridente. Los tipos de dentro lo cogieron y salieron muriendo allí mismo y dejando la puerta abierta. Carnby entró e introdujo las fichas en la ranura de un órgano. Una hizo aparecer un doblón y la otra abrió una puerta donde consiguió una Thomson, un cargador y un chaleco antibalas que se puso inmediatamente. Antes de buscar más en ese piso decidió subir al de arriba.

Con la Thomson liquidó a un gángster armado con dos pistolas y abrió una puerta que había frente a la escalera. Llegó a un pasillo en el que había una puerta a la izquierda, otra enfrente y otra a la derecha. En la izquierda había un cuarto de baño sin nada interesante. Entró en la de enfrente y un tipo que jugaba al billar le lanzó una pistola Derringer que Carnby usó para matarle, tras lo cual le quitó un bastón-espada. En una estantería cogió un libro, que hablaba de la tripulación del Tuerto, y un trozo de pergamino que parecía interesante. Debía encontrar el pedazo que faltaba. Volvió al pasillo y abrió la puerta que seguía cerrada. Era un gran dormitorio, y en un rincón había un pedestal protegido por dos brazos fantasmales que manejaban espadas. Carnby los eliminó con su bastón - espada y pudo así hacerse con la otra parte del pergamino, con lo que pudo leer un texto sobre una reina blanca y un amuleto en una señal que abría la puerta al espacio. Había por allí un busto de una mujer al que le puso la corona para convertirla en reina. A su derecha había otra habitación, una especie de laboratorio. En el suelo vio una señal y sobre él un amuleto que le hizo flotar en el aire y fue transportado a otra estancia.

Se encontraba en el piso más alto de la mansión. En un rincón había una nota para Jack el Tuerto notificándole que no quedaban bolas de Navidad. En otro rincón había un frasco. Abrió una puerta y girando a la izquierda cogió de un cofre un cargador y una Thomson, que fue la que utilizó para matar a un saltarín y a un mafioso que le atacaron, ya que la que tenía previamente parecía en mal estado. Del primero obtuvo un frasco y una granada, y del segundo una llave. Entró en una habitación sin puerta y usó el doblón en una caja con una cabeza sobre un muelle, consiguiendo así un pompón. Después, en la sala principal, abrió una puerta y por la izquierda se acercó un payaso con intenciones poco amistosas. Carnby lanzó el pompón a un pequeño jardín lleno de serpientes que había a la derecha y el payaso y los reptiles lo siguieron, muriendo así el primero. Tiró la granada por una chimenea que había en aquel jardín y Carnby se dejó caer detrás de ella cuando hubo explotado.

Había tres indeseables armados con metralletas a los que no fue fácil eliminar. Después cogió una bola del árbol de Navidad y subió a la sala de billar, donde introdujo la bola en una gran caja que había junto a la mesa de billar, lo que hizo correrse una estantería tras la que había una puerta, que Carnby abrió con la llave que había obtenido del mafioso del piso de arriba. La sala estaba oscura y alguien le agarró y le metió en una celda. Era Jack el Tuerto, que estaba con Grace. Antes de irse contó su historia. Jack había abordado el Flying Duchtman y matado a su capitán, el cual le había dicho que algún día moriría por su espada. Allí conoció a Elisabeth, que estaba presa, y con ella había firmado un pacto de inmortalidad. Carnby pensó que debería encontrar la espada del antiguo capitán para matar al Tuerto. Cuando se fueron abrió la celda con el garfio y les siguió. Bajó las escaleras y al pasar frente a la puerta de la calle entró Elisabeth, que usando un muñeco vudú le dejó fuera de combate.

Carnby despertó encadenado en el barco, con Grace a su lado. Ahora tuvo que oír la historia de Elisabeth. Al parecer aprendió vudú 200 años atrás en Haití y tras ser apresada por el ejército y liberada por Jack, habían alcanzado la inmortalidad. Pero para mantenerla era necesario sacrificar a una niña pequeña cada 100 años y en esta ocasión Grace era la elegida. Cuando Elisabeth desapareció Carnby le dijo a Grace que fuera a buscar la llave de los grilletes.

Grace empujó una tabla que había sobre la pared para salir del calabozo por un agujero. Sobre una mesa había unas semillas, pimienta y un sandwich. Le dio las semillas a un loro y este le dijo que había un bastón en el camarote de Jack, también le pidió que no estornudara. En una pared vio un mapa que mostraba una conexión entre el barco y la mansión. Salió de allí y observó a su derecha a un guardia, por lo que corrió a su izquierda y después giró a la derecha hasta esconderse en un hueco en la pared. Cuando pasó el guardia volvió hacia puerta de donde ella había salido, la dejó a su derecha y siguió hasta una escalera que había al fondo, ignorando otra que quedaba a la izquierda. Subió y apareció junto a otra escalera por la que también trepó.

Estaba en la cubierta exterior, que se encontraba plagada de piratas. La mayoría de ellos estaban borrachos. Solo presentaban peligro uno que tocaba el acordeón y otro que bailaba. Grace fue a su izquierda ocultándose sucesivamente tras un barril, una caja y otro barril. Vio algo dorado y brillante en el suelo junto a una trampilla y un barril más. Procurando pasar inadvertida cogió el objeto, que resultó ser un yesquero, y bajó por la trampilla. Desgraciadamente la cuerda cayó cuando ella ya estaba abajo. Tendría que buscar otro camino para salir. Estaba en un camarote. De un cofre sacó un cañón de juguete, en una estantería cogió un vaso de cristal y junto a una cama encontró el bastón del capitán Nichols. Colocó el cañón frente a la puerta, lo llenó con la pimienta, lanzó el vaso contra pared y entró un pirata. Grace usó el yesquero para encender el cañón y el pirata murió de un estornudo, dejando una campana.

Grace salió y se dirigió a la habitación de enfrente. Cogió una pata de pollo de la mesa, hizo sonar la campana y esto hizo que se abriera un conducto en la pared, por el que llegó a la mansión. Apareció en la cocina. Junto al mueble de la derecha estaba la llave que lo abría, y así encontró un tarro de melaza y una nevera. Se dirigió al piso de arriba pero antes de salir de la cocina apareció un tipo. Grace vació la nevera en el suelo y puso el hielo entre ella y su atacante, con lo que este resbaló y murió. Por fin subió las escaleras, pero había otro malhechor, por lo que echó la melaza en el suelo para que se quedara pegado y no la molestara. Se dirigió a la sala de billar y a la habitación secreta que junto a ella había. Allí tuvo una visión y supo que debía usar el bastón del capitán en el escritorio para obtener la llave de los grilletes. También se hizo con un libro que contaba las maravillas que podía hacer una pata de pollo contra el vudú. Después se encaminó al dormitorio que había en aquel mismo piso, concretamente al laboratorio contiguo, donde uso el bastón en la marca del suelo para convertirlo en un bastón de Loa. Volvió al piso de abajo, y en la cocina había otro tipejo, que murió al resbalar con el hielo. Grace usó la campana para abrir el conducto de vuelta al barco. La estaban esperando dos insignificantes cocineros que la apresaron y la devolvieron a la celda.

Carnby vio la llave que Grace había soltado y moviendo ambos brazos alternativamente pudo hacerse con ella y soltarse. Mató a golpes al pirata que maltrataba a la pobre Grace y se hizo con su espada. Abrió la puerta, salió, mató a otro individuo con la espada y de él consiguió una Thomson. Salió al corredor y, espada en mano, mató al guardia que circulaba por allí, consiguiendo una mecha y una pistola pirata. Había una puerta enfrente, donde entró, mató a dos piratas y cogió unos alicates de una mesa y un atizador de un horno. En un rincón encontró una llave bastante útil. Salió, enfrente tenía dos puertas. De una había salido, la otra se abría con la llave útil. Tras ella le esperaba un tipo bastante elegante y hábil con la espada. Se encontraba en la Santa Bárbara, y no era buena idea usar armas de fuego, ya que todo saltaría por los aires. Por suerte Carnby era experto en esgrima. El pirata a su muerte dejó un barril de pólvora y un libro que hablaba de un tal Danny Boy, quien había hecho volar un gran barco. Salió de allí y fue por el pasillo hacia la derecha, hasta llegar a dos puertas. En la de su derecha le atacó un tipo con una botella, que a su muerte dejó un frasco, una pistola, munición y una cota de malla que Carnby vistió. En la del fondo tuvo que luchar con un hombre armado con dos pistolas y del que consiguió munición para la pistola y un frasco. En aquella cubierta no quedaba nada por hacer, por lo que salió al corredor y se dirigió a la de arriba. Tuvo que matar a un último guardia que protegía una escalera y subió por ella.

Había dos puertas a su derecha. La primera estaba cerrada, en la segunda dormían muchos piratas, por lo que salió inmediatamente y se dirigió a la que había justo enfrente. Había otro sujeto durmiendo y un cañón atado a la pared por cables que Carnby cortó con los alicates. El ruido despertó al guardia y tuvo que matarlo, consiguiendo más munición. Después giró el cañón empujándolo y le puso la mecha. Estaba apuntando ahora a la habitación donde los piratas dormían. Se dirigió allí y puso el barril de pólvora en el suelo, dentro de ella y frente a la boca del cañón. Volvió y con el atizador encendió la mecha y disparó, lo que hizo volar por los aires el camarote entero. Retornó a él y en el suelo encontró una bolsa de monedas de oro. Carnby salió al pasillo y agitó la bolsa de monedas, lo que hizo salir a dos cocineros enanos a los que mató sin problema. Entró por la puerta que habían dejado abierta y cogió un frasco de una estantería. Había allí otra puerta tras la que se enfrentó a un cocinero armado con cerbatana y del que obtuvo una carta metálica que abría la última puerta cerrada de aquella cubierta, la que había junto a la del cañón. Sin embargo, otra vez Elisabeth tomó control sobre él cuando entró.

Por suerte llegó Grace, que usando el bastón de Loa sobre una estatua del capitán Nichols, abrió un acceso a la sala donde estaba Elisabeth. Frente al altar donde se hallaba la bruja agitó la pata de pollo provocando su muerte.

Carnby se vio liberado, pero del suelo salió un monstruo del que huyó inmediatamente saliendo al pasillo y subiendo a la cubierta exterior mediante la escalera de la derecha. Allí estaba clavada la espada del capitán Nichols, la que podía acabar con Jack el Tuerto, pero un saltarín la cogió y huyó con ella. Carnby acabó con varios piratas que le atacaron, consiguió un garfio de uno de ellos y trepó al palo mayor. Arriba mató a otro tipo y usó el garfio para colgarse de una cuerda y llegar a otro mástil donde mató al saltarín, saltó a cubierta y se hizo con la espada de Nichols.

Grace estaba atada a un mástil y Carnby la liberó con los alicates, después se dirigió a un cañón que apuntaba al interior del barco y evitó que disparara pasando junto a él. Finalmente se enfrentó a Jack el Tuerto empuñando la espada del capitán. Jack no era muy hábil, pero daba problemas por manejar dos espadas simultáneamente. Cuando parecía que había muerto volvía a levantarse, pero una de las veces fue definitiva y Carnby huyó con Grace en un bote mientras todo se desmoronaba...

 

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